KENYA CUEVAS

Kenya nació en la Ciudad de México en 1973 cerca de metro Oceanía. La violencia que sufre en su propio hogar le lleva a salirse de casa y a los 9 años se adentra en el mundo del trabajo sexual y la calle, donde empieza su transición al género femenino. Pronto, Kenya entra en contacto con la droga y se vuelve adicta a la piedra.

Viviendo en situación de calle, contrae VIH a los 13 años. Pasaba sus días en los picaderos donde compra la droga, que alivia sus dolores físicos y emocionales, hasta que un día la detiene la Policía Federal. Tras su detención es declarada culpable por la venta, posesión y distribución de droga, y la condenan a 24 años de cárcel.

Durante ese tiempo vivió en la “Celda 10” del penal de Santa Martha Acatitla, destinada a las personas con VIH. En ese reclusorio, Kenya cuida de compañeros y compañeras que padecen por la falta de un servicio médico adecuado y ve a muchos de ellxs morir. 

Gracias al esfuerzo y apoyo de una de sus compañeras del penal, consigue su libertad después de 10 años, 11 meses y 7 días de reclusión. Una vez libre, la experiencia le impulsa a conseguir un convenio con la Clínica Condesa para que los pacientes que viven con la infección dentro del reclusorio pudieran acceder a un tratamiento de acuerdo con sus necesidades.

Kenya vuelve a dedicarse al trabajo sexual y conoce a Paola Buenrostro, con quien contrae una estrecha amistad. Alrededor de las diez de la noche del 30 de septiembre del 2016, Kenya sale de su casa en Chimalhuacán rumbo a Puente de Alvarado para ir a trabajar. Un individuo para el auto y solicita el servicio de alguna compañera, todas lo rechazan, incluso Kenya, pero Paola accede a irse con él. Tras avanzar un par de metros, Kenya escucha los gritos de su amiga llamándola desde el auto, pero al llegar a la ventanilla escucha dos detonaciones de arma de fuego y alcanza a ver cómo Paola se desvanece en el asiento del copiloto. El hombre la mira a los ojos, apunta su arma hacia ella y jala el gatillo, pero la bala no sale, se encasquilla. Kenya y el resto de sus compañeras llaman a la patrulla de la policía y a pesar de haber sido detenido con el arma en las manos, el sujeto es liberado dos días más tarde bajo el argumento de que no había testigos del acto. 

En el camino al panteón, después de haber velado a su amiga durante dos días, las trabajadoras sexuales, dirigidas por Kenya, deciden visitar Puente de Alvarado para rendirle homenaje a la víctima en el lugar donde había sido asesinada. Durante el trayecto se bajan de la carroza en medio de Insurgentes y convierten la procesión en una protesta, uniendo sus voces llenas de dolor y de rabia en contra de la violencia que viven las mujeres trans en México aún después de muertas.

A partir de entonces, Kenya empieza su lucha por los derechos del colectivo LGBTTT. En 2019 funda su Asociación Civil Casa de las Muñecas Tiresias, que busca brindarle apoyo a poblaciones de escasos recursos, personas privadas de la libertad, usuarixs de drogas, personas en situación de calle, personas que viven con VIH, trabajadorxs sexuales y a todoxs aquellxs que forman parte del colectivo LGBT+. Alegaque una parte de ella siempre se identificará con cada uno de estos grupos.

Después, en el 2020, inaugura el primer refugio para mujeres trans en México, que lleva el nombre de Paola Buenrostro, y con el que sigue apoyando a que las mujeres trans puedan llevar una vida digna y libre de violencia.

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Casa de las Muñecas Tiresias

Casa de las Muñecas Tiresias es una Asociación Civil que se dedica a luchar por los derechos humanos de poblaciones vulnerables.

Correo: munecas.tiresias@gmail.com

Teléfono: 5543174334 / 5581694512

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